La importancia de reptar: descubrir el mundo en tres dimensiones

Arrastrarse es uno de los patrones más importantes en el desarrollo de un bebé por muchos motivos: Fortalece la columna vertebral, ejercita todos los músculos, favorece la coordinación, contribuye al desarrollo de los dos hemisferios, fomenta la autonomía y con ella la seguridad en sí mismo, ayuda al niño a tomar control de su cuerpo con lo que adquiere confianza… todos estos, ya son motivos suficientes para darnos cuenta de la importancia que tiene este paso en la vida de un bebé, pero además, durante este periodo, el niño adquiere sentido del equilibrio, sentido del espacio y de la profundidad. A través de arrastrarse, las actividades aún inmaduras de ver, sentir y moverse, se sincronizan por primera vez, para aportar una imagen más completa del entorno. Pero sobre todo, arrastrarse nos enseña a ver, a mirar, a enfocar… a desarrollar  la visión en todas sus facetas.

Es a través del rastreo como iniciamos el proceso de enseñar a los ojos a cruzar la linea media. Además de mirar hacia adelante, se aprende la coordinación  ojo-mano. Los ojos enfocan de una mano  a otra, utilizando las manos como estímulo móvil. Desarrollar esta capacidad es muy importante puesto que, será fundamental para poder leer sin perderse en la línea media, o visualmente seguir la mano que escribe.

Existe una relación muy estrecha entre ser capaz de arrastrarse y gatear,  y converger con su visión en un punto próximo. La visión de puntos cercanos, que se ve desarrollada materialmente cuando el niño se arrastra, significa poder ser capaz de converger los propios ojos para enfocarlos juntos dentro de la distancia que existe entre los ojos y las manos. Ésta es la distancia a la que leemos o escribimos, y es en este momento, cuando empezamos a desarrollar esta capacidad. Al reptar, activamos la vía cruzada del movimiento, que es la vía de control voluntario del movimiento, puesto que éste es aprendido,  y empieza a ponerse en marcha la función del cuerpo calloso, que es la estructura que une los dos hemisferios del cerebro, y que hace posible la función integrada de ambos. Por tanto, podemos decir que reptar es “como una gimnasia para el cerebro”. También cambia el análisis perceptivo del niño: Poco a poco se desarrolla la fusión visual. Las dos imágenes visuales se funden en una sola, y eso le permite empezar a percibir el espacio en tres dimensiones, con lo que también empieza a desarrollar la capacidad de medir la distancia ( sentido de la profundidad) y la representación mental objetiva. (para ampliar información leer a los autores Sally Goddard, Glenn Doman y Jorge Ferré)

Para mí no hay duda, si bien el paso del rastreo no es imprescindible para que el niño gatee o camine, es evidente que sí lo es para su optimo desarrollo funcional y  neuronal. Por tanto, vale la pena fomentarlo.

Una vez que el bebé es capaz de rodar sobre sí mismo,está preparado para reptar. En el caso de los niños típicos (46 cromosomas), basta con colocarlo bocabajo en el suelo. Al principio, mueven brazos y piernas sin sentido, de forma involuntaria. En ocasiones, estos movimientos dan como resultado un avance hacia delante. Cuando esto sucede varias veces de forma casual, el bebé descubre que movimientos son los que producen el desplazamiento y cuales no, es decir, descubre la sensación de los movimientos que lo empujan hacia delante y la sensación de los que no lo hacen. Finalmente, aprende como reproducir de forma voluntaria esos movimientos, y cómo sincronizarlos de acuerdo a un patrón cruzado, consiguiendo así desplazarse reptando por es suelo.

Ahora bien, para los niños que recorren la ruta 47, la mera oportunidad para provocar este aprendizaje no es suficiente. Necesitan una “ayudita extra”. En ese sentido, las sesiones de fisioterapia son cruciales para saber que tenemos que hacer.

Una vez más tenemos que hablar de Klara Oerder, la fisioterapeuta de Miguel Angel en el Cdiap Aspronis De Blanes. Ella es una “apasionada del suelo” y, teniendo en cuenta todos los beneficios que supone para nuestros hijos el trabajo de suelo, no es de extrañar.

La estrategia era la siguiente: Klara colocaba a mi hijo bocabajo en el suelo y a pocos centímetros de él, algún juguete por el que Miguel Angel mostrara un marcado interés. Este simple hecho provocaba que el niño levantara la cabeza y dirigiera todo su cuerpo hacia el lugar donde se encontraba el objeto, colocando incluso los codos hacia afuera, era evidente su predisposición!!! Entonces Klara comenzaba a trabajar el patrón  cruzado para que Miguel Angel aprendiera a desplazarse correctamente desde el principio. Esto es importante, no da igual la forma en que se mueva con tal de que se mueva. Es preferible que tarde un poco más, pero que aprenda a hacerlo correctamente. Doblaba su pierna derecha y hacía presión con su mano en la planta del pie. Al principio, eres tú quien tiene que hacer la presión para que él note la fuerza y responda empujando con el pie hacia atrás, y así conseguir desplazarse. Este movimiento lo hacía coincidir con el agarre del brazo izquierdo, y luego repetía ese mismo patrón con la pierna izquierda y el brazo derecho.Es un proceso lento, porque no sólo se trata de aprender el patrón necesario para desplazarse, es que, tiene que ser capaz de mover el peso de su cuerpo, y no olvidemos que, la hipotonia muscular, juega en su contra. No obstante, con paciencia y juegos imaginativos,  lo conseguirá!!!

Para fortalecer sus músculos, nosotros hacíamos “abdominales” y trabajo de brazos y piernas, mucho antes de que llegara el momento del rastreo. Son ejercicios que puedes incluir en el juego o en el momento del cambio de pañal, después del baño…

Si los hace de forma constante, os aseguro que va ganando fuerza, hasta el punto de que es capaz de hacer las abdominales sin ayuda, he aquí la prueba

 Otro ejercicio que se puede hacer es colocar al niño sobre tu barriga y llamarlo para que repte sobre ti, hasta llegar a tu cara.

Para favorecer que el niño entienda que movimientos son los que hacen que se pueda desplazar, puedes utilizar una colchoneta o los cojines del sofá y ponerlos con la inclinación suficiente para que un pequeño movimiento provoque el desplazamiento (a modo de tobogán), pero no tanto como para que resbale sin empujar con los pies, de esta forma aceleras el proceso de comprensión del patrón.

Más adelante, cuando ya sea capaz de desplazarse utilizando el rastreo, puedes hacerlo subir por esa misma colchoneta, de forma que aumentas el nivel de dificultad del ejercicio y así fortalecer más sus brazos y piernas de cara a que empiece a gatear.

Pero antes…la sedestación, nos vemos en septiembre!!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s