El volteo: primer paso hacia la independencia motriz, y algo más…

En la entrada dedicada al control cefálico, insistía en la importancia de habituar al bebé a estar boca abajo cuanto antes.

Es el momento de dar un paso más: Una vez que el niño es capaz de sostener su cabeza por sí solo y girarse hacia los lados de manera voluntaria, es hora de permitirle descubrir el entorno de una forma segura. Para ello, debemos jugar con él en el suelo.

Desde el suelo, la perspectiva del entorno cambia radicalmente, se hace más atractiva. Durante este periodo, el niño adquiere el sentido del espacio y la profundidad, pero, para que esto suceda, debemos ayudarle a desplazarse por el suelo.

El primer paso para ello es el volteo: Es muy importante que nuestro hijo aprenda a voltear de forma autónoma, no sólo en el plano motriz, también en el plano cognitivo y neurológico; cada nueva fase superada, cada mejora motriz, aumenta la madurez del sistema nervioso central, pero además, le permite vivir nuevas experiencias desconocidas para él hasta el momento…

Ya no estamos hablando sólo de movimiento, a partir de ahora nuestro hijo descubre que tiene la capacidad de desplazarse!!!

Esta nueva habilidad, les proporciona un abanico inmenso de oportunidades que les ayudarán a tomar control de su propio cuerpo, y por tanto, a ganar confianza. Además, facilitan la integración de la información sensorial y, algo muy importante: los sistemas vestibular, visual y propioceptivo, empiezan a trabajar juntos por primera vez.

Dada la importancia de este hecho, creo que merece la pena ayudar a nuestro hijo a desplazarse, eso sí, sin olvidar que debemos adecuarnos al ritmo de desarrollo motor de nuestro hijo. Habréis de encontrar el equilibrio entre ir detrás del ritmo natural del niño y estimular sin forzar, pero que esto no os agobie, vuestro hijo os lo dirá, lo iréis viendo, confiad en vosotros y en él. Ya lo habéis hecho antes, ya le habéis permitido estar tumbado sobre su barriguita para estimular que levante su cabeza y la controle de forma voluntaria, ahora  debemos animarle a moverse libremente por el suelo para desarrollar, de manera gradual, sus patrones de movimiento, gravedad, equilibrio, estabilidad, sentido espacial y profundidad, además de integrar sus reflejos primitivos (involuntarios), transformándolos en reflejos posturales (voluntarios).

Pero empecemos la casa por los cimientos; la primera forma de desplazamiento de un bebé, es el volteo…

Pongámonos a trabajar!!!

La manera más fácil de trabajarlo, y probablemente la correcta, es como nos enseñó klara Oerder,su fisioterapeuta del Cdiap Aspronis de Blanes: al principio hay que “hacer por él” todo el proceso, para que sienta el movimiento, se acostumbre y lo integre cognitivamente, es decir, tenemos que hacerlo rodar nosotros por el suelo. Ahora bien, no podemos hacerlo rodar de cualquier manera. Tenemos que hacerlo con el movimiento que “haría el bebé si rodase por sí mismo”.

Nuestro eterno agradecimiento a esta maravillosa profesional, no sólo por todo lo que ha hecho por nuestro hijo, sobre todo, por enseñárno que  era lo que nosotros podíamos hacer por él.

Klara colocaba a Miguel Angel tumbado sobre su espalda, en una colchoneta en el suelo de su sala, y le hacía girar sobre sí mismo, iniciando el movimiento cruzando la pierna derecha sobre la izquierda, a la altura de la cadera, para que mi hijo tomara conciencia de que ésa era la forma de impulsarse, y levantaba su brazo derecho por encima de su cabeza, para facilitar en giro. Repetía este mismo movimiento con risas y juegos hacia el mismo lado, hasta que llegaba al final de la colchoneta, para después hacerlo hacia el lado opuesto.

Pero este ejercicio le enseña al niño el “mecanismo motriz para desplazarse”. Que finalmente lo consiga, depende de que tenga la voluntad de hacerlo; para poder desplazarse, debe querer desplazarse.

 Como sabéis, yo creo que la  voluntad también se estimula. Evidentemente, como sean nuestros hijos en un futuro, dependerá en parte de su carácter, de cual sea su personalidad, pero este carácter no es exclusivamente genético, se forja con las experiencias que vivimos a lo largo de nuestro recorrido vital: favorecer que estas experiencias sean vividas desde las ganas de aprender, la curiosidad por conocer lo que me rodea, hará de nuestros hijos personas más independientes, más inteligentes.

Ya hemos comentado en alguna ocasión los motores que, según mi opinión, nos mueven a aprender: motivación y necesidad. Volveremos a “utilizarlos” para incentivar su voluntad.

Motivación

En el suelo, nos colocaremos por detrás de su cabeza y le ofreceremos juguetes por los que el niño ya haya mostrado un marcado interés. Funcionan muy bien los que tiene música o luz, y los que se mueven. El juguete en cuestión debemos colocarlo a la izquierda ( o derecha, según el sentido del giro) del niño y un poco más atrás de su cabeza. De esta forma, la postura que tiene que adoptar para verlo, favorece el movimiento del volteo.

Debemos tener paciencia, dejar que explore, que inicie el movimiento, que lo intente por sí mismo, aunque le ayudemos en algunas fases, debemos dejar que sea él “quien voltee con ayuda” y no nosotros quien le giremos a él. La fase de “hacerlo por él”, una vez hemos constatado que la ha integrado cognitivamente, es decir, que sabe lo que hay que hacer, y nos lo muestra porque, por ejemplo, inicia él solo el movimiento, debemos dejarla atrás. Mientras se mantenga la motivación por girar, debemos ayudarle y alentarle, pero también permitirle que sea él quien lo intente una y otra vez. La cultura del esfuerzo es una de las mejores herramientas para enfrentarte a la vida que debemos enseñarles a nuestros hijos, y ésa, se fomenta desde bien pequeños.

Necesidad

Igualmente, como en otras ocasiones, podemos “generar la necesidad del movimiento” y valernos de ella para estimular el volteo. Como veréis en el próximo vídeo,  le seguimos ayudando cuando lo necesita, `pero cada vez sus movimientos son más rápidos y más precisos.

El hecho de “ponerle en problemas” para generar la respuesta que esperamos, no sólo les va a ayudar a aprender el movimiento que estamos trabajando en estos momentos, le estamos enseñando algo mucho más importante: A buscar soluciones, a enfrentarse al problema, a ser más autónomo y más independiente.

La Recompensa

Finalmente, después de mucho practicar, conseguimos el hito…  voltea sólo!!!!!

Grande mi niño!!!

Conclusión: Todo esfuerzo, recibe su recompensa.

Hasta pronto.

2 comentarios en “El volteo: primer paso hacia la independencia motriz, y algo más…

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